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30 de julio de 2017

Del Dr. George “Walker” Jackson

Soy uno de esos hombres que siempre quiso ser un médico. Era mi pasión

Yo crecí en El Paso, me gradué de Coronado High School y luego fui a la Universidad de Baylor donde recibí mi licenciatura. Después de graduarme cursé un año de estudios de posgrado en Física. Pero la medicina seguía siendo mi objetivo y me inscribí en The University of Texas Medical Branch at Galveston. Recibí mi título de médico en 1981.

Al terminar la residencia en Medicina Familiar ejercí en Fort Worth, pero regresé a El Paso en 1989 y he permanecido allí desde entonces.

He ejercido la medicina durante 35 años y todavía me encanta lo que hago. Muchos de mis pacientes han envejecido conmigo. Y ahora, más de 30 años después, muchos siguen conmigo. Con el tiempo, mi “consultorio de Medicina Familiar” se ha transformado en un consultorio geriátrico. Mis pacientes y yo estamos envejeciendo juntos.

Algunos de mis pacientes luchan con varias enfermedades, entre ellas la diabetes, hipertensión, el colesterol, la osteoporosis y una cantidad asombrosa sufre de depresión. Los rigores de la vida y la familia, el envejecimiento y las expectativas no cumplidas, la pérdida de amigos y familiares muchas veces provocan la depresión. Algunas personas mayores recurren al alcohol y las drogas para tratar de aliviar la depresión. Sin embargo, esta automedicación no hace más que empeorar las cosas.

Todos tenemos que enfrentar la cruda realidad de la vida, yo también. Tengo 66 años. Entiendo que, al aproximarnos a los 70 años, nos damos cuenta de que ya no podremos ser astronautas, ni bomberos ni jugadores profesionales de fútbol americano o soccer. Y ese simple hecho puede resultar deprimente.

Sin embargo, hay buenas noticias. La depresión se puede tratar, muchas veces con medicamentos y psicoterapia combinados.

La recompensa para mí es ver a los pacientes superar sus problemas y recuperar la calidad de vida que pensaron que jamás volverían a tener. Algunos pacientes cumplen con su tratamiento. Siguen las recomendaciones de su médico. Toman las medidas necesarias.

Mas no todos cumplen.

Aún veo a pacientes que fuman cigarrillos y mastica o consumen productos de tabaco. Todos saben los riesgos, y yo no trato de quitarles sus cigarrillos u otros productos de tabaco. Eso nunca da buenos resultados.

Nuestras enfermeras y yo les damos consejos. Tratamos de darles información educativa sobre los peligros de su comportamiento. Les animamos a cambiar su estilo de vida, a modificar su comportamiento. Les recomendamos que piensen en cambiar. Y esto a veces da buenos resultados.

Por ejemplo, sabemos que en muchos aspectos el ejercicio sirve como una varita mágica en el tratamiento de la diabetes tipo 2. Así que les digo a mis pacientes que “caminen para alejarse de la diabetes”. Que se levanten del sillón. Que se mantengan activos. Caminen al buzón. Caminen en un centro comercial. Estaciónense lejos y caminen hasta la entrada de la tienda.

Eso funciona con algunos pacientes. Mas no con todos.

Una vez tuve una paciente que cada vez que tenía cita en la clínica me enseñaba su podómetro (un aparato que usan las personas para contar los pasos). El aparato registraba 10,000 pasos o más al día, confirmando lo que la paciente caminaba a diario

Sin embargo, la paciente no estaba perdiendo nada de peso. Tampoco se sentía mejor. Esto me tenía desconcertado, hasta que su esposo me contó en privado que ella le ataba el podómetro al perro para que lo llevara puesto mientras caminaba por la casa y el patio. Hablé tranquilamente sobre esto con mi paciente y le dije que un perro sano no siempre es igual que una persona sana.

El ejercicio forma parte de mi vida. Yo juego al golf, pero prefiero caminar por el campo de golf en vez de recorrerlo en un carrito de golf. También me gusta hacer senderismo. Además, esquío casi todos los fines de semana durante el invierno. Yo hago esto por mi propio bien, pero también les sirve de ejemplo a mis pacientes

Una última reflexión. El Paso y Ciudad Juárez son ciudades fronterizas. Como consecuencia, algunos de mis pacientes cruzan la frontera y compran antibióticos, como penicilina y azitromicina, que tal vez se puedan conseguir más fácilmente en México. Estos pacientes acostumbran automedicarse. No obstante, esto contribuye al desarrollo de bacterias resistentes a los antibióticos que se conocen como “súperbacterias”. Yo entiendo por qué algunos pacientes hacen estas compras, pero ojalá que no las hicieran. Esto nos pone en riesgo a todos

El Dr. George Walker Jackson es Director médico asociado de WellMed Medical Group. El Dr. Jackson está titulado por el Consejo Examinador en Medicina Familiar y ejerce en la clínica WellMed at Remcon en El Paso, Texas. El Dr. Jackson ha ejercido como médico de atención primaria en El Paso desde 1989.

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